Brujas es uno de los mejores ejemplos de una ciudad medieval perfectamente conservada, en el oeste de Bélgica. Fundada en el siglo IX por los vikingos, a partir del siglo XIII se convirtió en un centro de comercio internacional. La producción de telas y el papel de la Bodega Hansean trajeron riqueza a la ciudad, resultando en la construcción de muchos y esplendorosos edificios góticos e iglesias. Al perder su riqueza en el siglo XVI, conservó su carácter medieval de forma asombrosa, así como las pintorescas plazas de mercado, canales de ensueño y puentes que atraviesan la ciudad evocando un mundo desaparecido hace ya mucho tiempo. |